Consumos fantasma: cómo detectarlos para contener la factura eléctrica

Se trata de pequeños descuidos habituales que, con el efecto acumulativo, se acaban convirtiendo en un sumidero de kilovatios hora consumidos.

La factura eléctrica subió en mayo un 18,2 % respecto al año anterior, según FACUA. La asociación de consumidores explica en un comunicado que “con las tarifas PVPC del 1 al 31 de este mes, el usuario medio (366 kWh de consumo y 4,4 kW de potencia contratada) pagará 71,58 euros, frente a los 60,53 euros de mayo de 2016“.

De hecho, tal como FACUA prosigue explicando, “en 2016, el recibo bajó en enero, febrero, marzo y abril para comenzar a subir mes a mes desde mayo hasta finalizar el año. En 2017, a la nueva subida de enero le siguieron sendas bajadas en febrero y marzo. En abril, el precio fue idéntico al del mes anterior”. Por lo tanto, se espera que en 2017 se repita el comportamiento de 2016 y a partir de ahora el recibo suba ante la demanda de potencia para los aparatos de aire acondicionado.

¿Se puede controlar de algún modo el subidón en la tarifa? Sí, al menos si corregimos algunos pequeños descuidos, pero habituales y constantes, que producen un efecto acumulativo de desperdicio de kilovatios hora de hasta un 25% del recibo mensual. Se les conoce como consumos fantasma y son reales, detectables y neutralizables. Si lo hacemos, nuestra economía nos lo agradecerá.

A continuación se exponen los siete consumos fantasma más comunes.

1. El brazo del grifo en el centro

Suele ser normal en los grifos de brazo modulable a izquierda y derecha, para el agua caliente y la fría, que después de usar el agua caliente (brazo a la izquierda) , dejemos el grifo en el centro o no totalmente a la derecha (agua fría). Con ello conseguimos una temperatura tibia e innecesaria, sobre todo en verano, que no nos permite percibir que estamos gastando agua caliente tontamente. Después de usar agua caliente, procuremos siempre dejar el brazo en el lado de la fría.

2. El ordenador en modo reposo

Un clásico que provoca que en muchas oficinas se pongan carteles ordenando que al terminar la jornada se apaguen todos los ordenadores hasta el día siguiente, ya que el modo reposo en que quedan cuando no se usan, tienen un consumo nada desdeñable. Si en el trabajo los apagamos, ¿por qué no hacemos lo mismo en casa? Hagamos una prueba con nuestro portátil, si lo tenemos: cargémoslo, desconectemos de la alimentación y dejémoslo en modo reposo toda una noche. Para ello deberá quedar abierto, no plegado. Por la mañana, la cantidad de batería gastada nos hará tomar conciencia.

3. Ventanas mal selladas

Puede que las puertas y ventanas de nuestra casa no sean demasiado nuevas y por tanto la madera esté reseca y agrietada o bien si son de aluminio, las gomas estén desgastadas y hayan perdido flexibilidad. Sustituir gomas, barnizar maderas y colocar tiras de espuma aislante puede ahorrarnos bastantes frigorías o calorías perdidas, en función de la época del año.

4. Las juntas de la nevera resecas

Al igual que en las ventanas, las juntas de la nevera, si esta es demasiado vieja -bastan 20 años- pueden ser un coladero de kilovatios hora. La razón es que unas juntas resecas aíslan muy mal y pierden frigorías a chorro, con lo que la nevera está en continuo estrés para reponerlas.

Es importante revisar las juntas y si las vemos poco flexibles, pedir que nos las cambien o mejor: buscar según el modelo alguien que nos las venda por internet y cambiarlas nosotros mismos. También podremos detectar el mal funcionamiento de las gomas porque el frigorífico tendrá gotas de agua en su interior y en el congelador se formarán capas de hielo.

5. Los ‘stand by’ encendidos

Los electrodomésticos que se quedan en ‘stand by’, con la lucecita verde para que podamos encenderlos siempre que queramos con el mando a distancia, son los reyes del consumo fantasma y pueden llegar a suponer hasta el 11% del gasto mensual, es decir que de la factura que detalla FACUA, 8 euros aproximadamente serían debido al ‘stand by’.

En algunos casos es inevitable tenerlo activado, pero en otros es innecesario. Tal es el caso de cadenas de música, televisores y otros aparatos de ocio que podemos apagar totalmente cuando nos acostemos o salgamos de fin de semana. La OCU ofrece unas tablas para calcular el gasto de cada electrodoméstico en ‘stand by’.

6. Los filtros del aire acondicionado sucios

Si los filtros del aire no se han limpiado jamás, puede que acumulen unas capas de polvo considerables que obliguen a que el aire trabaje más de lo deseado para ser eficaz en su tarea de climatizar la casa. Por lo tanto, es preceptivo cada año extraerlos y limpiarlos con agua y vinagre blanco.

7. Los radiadores no purgados

Un clásico del invierno consumo fantasma del invierno es el radiador que no se purga de aire y, por tanto, pierde eficacia de una manera creciente, pues el agua caliente no puede cubrir toda la superficie. Como consecuencia, la caldera tiene que trabajar extra, proporcionalmente a la superficie que ocupa el aire para ofrecer el calor que le pide el termostato.

Fuente: www.eldiario.es

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