Piscina en una terraza: ¿posible o imposible?

La pregunta del millón: ¿se puede tener una piscina en una terraza? El sueño de muchos, más con la llegada del verano, es poder disfrutar de una piscina en su ático. Pero, ¿es posible añadirla o no? ¿Cómo se comportan en construcciones nuevas y o si se añaden después?  Antes de pasar a hablar del diseño en sí de piscinas situadas en terrazas (sistemas constructivos, materiales, o precios) nos plantearemos si realmente es posible construir una piscina en la azotea de un edificio, es decir ¿es viable añadir esa cantidad de peso que requiere? Hoy os hablaremos de todo esto.

Básico: conocer todas las variables

Para saber si es posible colocar una piscina, es necesario conocer una serie de variables que son fundamentales. Normalmente, los arquitectos que llevan a cabo el proyecto se encargan de realizar cálculos estructurales, donde se aplica el refuerzo necesario para el ámbito de la piscina que se desea añadir. Para ello, resulta imprescindible conocer el peso de la piscina y el peso del agua. También saber la antigüedad de la vivienda, el tipo de forjado y su resistencia máxima. Por supuesto, es posible hacerlo justo al revés: sabiendo eso, encontrar cuál es la dimensión de piscina máxima que se puede soportar, medidas y, sobre todo, profundidad.

Un cálculo rápido para entendernos …

Como ejemplo numérico para entender lo que supone el sobreesfuerzo del peso del agua en la azotea y saber el refuerzo que necesitaríamos, imaginemos una piscina, no muy grande, de 5×3 metros, con una superficie por tanto de de 15 m². Con una altura de agua de 0.80 metros, no demasiado profunda,  tendríamos 12 m3. Esto supone 12.000 litros de agua. Por ello, necesitaríamos un forjado que soportara una sobrecarga de unos 500 kg/m² de agua más el peso propio del vaso de a piscina (variable según materiales) lo que nos daría un refuerzo total de unos 1.200-1.300 kg/ m2. Y no podemos olvidar la sobrecarga de uso de la misma. Para ver si el refuerzo es posible hay realizar un estudio técnico de las características del forjado y de la estructura vertical del edificio. Incluso si estás pensando en piscinas hinchables, resulta conveniente tener el peso del agua en en cuenta. ¡No lo olvides!

¿Hay algunos materiales mejores que otros?

Una vez que un técnico ha calculado los refuerzos estructurales y otras variables (profundidad máxima posible, perímetro libre, lugar ideal de colocación…) hay que pensar en los materiales más adecuados.

Entre los sistemas más utilizados para la construcción de piscinas en azoteas podemos destacar tres: el poliéster, el acero inoxidable, y el hormigón proyectado..

  • El poliéster reforzado con fibra de vidrio, es una opción muy rápida de instalar aunque con  limitación en las medidas y modelos. Hay que tener también en cuenta que requieren un mayor mantenimiento.
  • El acero inoxidable presenta un gran nivel de resistencia y tiene una perfecta estanqueidad. El diseño presenta  más grado de libertad y no necesitan un mantenimiento muy complicado. No se decoloran y son muy ligeras.
  • El hormigón proyectado o gunitado es un sistema que consiste en la proyección a alta presión de hormigón que permite una total adherencia sobre paredes y suelo, lo que posibilita poder construir sobre cualquier superficie con alta resistencia. Permite ahorro en el transporte de maquinaria a la obra y personal y amplia estanqueidad e impermeabilidad necesarias para evitar fugas.

En todo caso, en azoteas es importante apostar por el doble vaso: Un vaso que actúa de recipiente que contiene el agua y otro debajo que asegura evitar filtraciones a las vivienda que se encuentra en la cara inferior del forjado.

Para revestir, se puede usar baldosa porcelánica, gresite liner, con soldaduras de alta frecuencia que se adapta a la medida y presenta gran estanqueidad.

Y los vecinos … ¿es necesario tener un permiso o un seguro?

Si piensas colocar la piscina en una azotea de un bloque comunitario ten muy en cuenta que los vecinos pueden tener mucho que decir al respecto:

  • El peso puede suponer que tengamos que poner refuerzo estructural, con las molestias que supone para la comunidad.
  • Es importante tener en cuenta también que el propietario que disponga de la piscina en su inmueble es responsable de las afectaciones que esta puede causar a otros vecinos, por lo que se debería ampliar la cobertura del seguro de su vivienda.
  • Además, hay que pedir siempre permiso de obras, que varía según el ayuntamiento, y consultar por temas de patrimonio urbano; por ejemplo en algunos distritos este tipo de actuaciones están limitadas.

¿Y el precio?

Ya tienes los cálculos pertinentes hechos por un técnico, el estudio de viabilidad, el seguro adecuado y los vecinos informados y conformes. Incluso tienes el sitio perfecto para poner tu piscina y el modelo y revestimiento elegidos. Puede que hasta te hayas inspirado en los clásicos (Le Corbusier ya la usó en su bloque de viviendas «Unité d’habitation» de Marsella en el año 1951) pero… ¿Y eso cuánto suma?¿Has hecho cálculos?

Sin entrar en materiales, tipologías concretas etc, para una piscina mínima de unos 3×3 m y 80 cm de profundidad  hay que contar con partir de 10.000-15.000 €. La principal diferencia de precio con respecto a una piscina en el terreno es sobre todo, debida a los refuerzos a realizar y a las condiciones (subir material).

El precio final dependerá mucho de los materiales, el tipo de maquinaria de depuración, o si se añade o no iluminación.

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